El papel del pendón real en las fiestas en las colonias del imperio español
Continúa el ciclo de conferencias de historia del Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco. Lo hizo con el chileno Jaime Valenzuela (Pontificia Universidad Católica de Chile) que presentó sus investigaciones sobre «Las ceremonias públicas en los espacios coloniales del imperio español».
Valenzuela presentó ante los estudiantes y público presentes en el teatro de Vélez Blanco su línea de interpretación de la fiesta como una forma de legitimación del poder. «La fiesta era una herramienta también para hacer creer a las personas, no solamente respecto a los ámbitos religiosos, sino que también a los ámbitos políticos», explica el historiador.
Desde esa perspectiva hay una serie de fiestas y ceremonias que conjugan lo religioso y lo político en el contexto de un territorio de la monarquía española, pero que está lejos del monarca, es decir, en las colonias americanas. «El monarca nunca pisó América y, por lo tanto, hay que recrear ese espacio de soberanía en este continente lejano», explica Valenzuela.
Por otro lado, en esas fiestas de legitimación simbólica, se insertan los actores locales: élites, grupos de poder, actores populares y demás de manera que se ven integrados también en esta dinámica para formar un conjunto.
Los dos ejemplos más claros son las celebraciones de la jura del rey cuando se proclama un nuevo monarca, o la fiesta del Corpus Christi en el ámbito religioso. «Ambas implican el desfile, el cortejo por las calles de todos los actores sociales. En el caso del Corpus Christi, con la hostia consagrada y el obispo, en el caso de la jura del rey, con el pendón real, el símbolo del poder del rey, que sería el símil de la hostia, desde el punto de vista de la sacralidad que emana», dice el historiador chileno. Una sacralidad política, pero que juega la misma función de aunar espíritus y grupos sociales, según la interpretación que hace Valenzuela.
El pendón real era un elemento esencial de propaganda de la monarquía. «Esta suerte de estandarte que está sacralizado, se mantiene oculto a la vista y solo se saca para la ceremonia, lo que ayuda a crear esa idea del misterio que también tiene la hostia consagrada».
En este sentido, el historiador ha estudiado también cómo se celebran los funerales de los reyes españoles en las colonias. «Se hacían funerales en todos los rincones de América, como si el rey estuviera presente, y no solo en las capitales, sino en todas las ciudades», indica.
Basa sus estudios en una amplia documentación existente no solo en los países americanos, sino también en España. «Se enviaban a España informes de estas ceremonias explicando lo que se hizo, describiendo todo incluso con dibujos, muchas veces».
La conferencia se centró en las fiestas del periodo colonial, del siglo XVI al XVIII, hasta las independencias americanas. Aunque al final de la charla el historiador se refirió brevemente a cómo en la construcción de los estados nacionales americanos se retoman también herramientas festivas similares para legitimar a las nuevas autoridades. «Con otra cara, otras dinámicas, pero hay una tendencia similar», asegura. En lugar de usar el pendón real, el elemento representativo ahora es la bandera nacional.
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